La batalla contra Inditex y las burocracias sindicales

Este mes de febrero se ha convocado una huelga estatal en la empresa Inditex en todas las tiendas del Estado español por la equiparación salarial con las dependientas gallegas, que consiguieron tras más de un mes de movilizaciones y huelgas un plus de 362€. Sin embargo, las burocracias sindicales de CCOO y UGT han vendido a las trabajadoras pactando en una reunión de la Mesa Estatal de la empresa, una subida de tan solo 30€ en los contratos de cuarenta horas semanales.

Por su parte, el sindicato CGT considera que el incremento pactado por parte de estas burocracias, que tienen una larga tradición de defender los intereses de la patronal, es una falta de respeto hacia todas las trabajadoras. Se ha pactado una ridícula subida del 3%, que se abonará a la plantilla de las provincias con convenios bloqueados y sin subida salarial pactada para el presente año. Y es que en algunas regiones el salario lleva congelado ya una década, por ello las compañeras de A Coruña, tras un mes de movilizaciones lucharon por una subida del 25% de su salario y una mejora en las condiciones generales.

En una empresa salpicada de ejemplos donde se trata a sus trabajadoras nativas como simples piezas recambiables en un mercado laboral precario, y a obreras en sus centros laborales deslocalizados en otros países como esclavas en condiciones inhumanas (incluida la explotación a menores), solo cabe una lucha activa de manera sostenida y coordinada.

Según declaraciones de sus propias trabajadoras, concretamente del personal de tienda que representa a un 80% del personal global en el Estado español y que es el más precarizado, la mayoría de contratos en esta empresa son de 16 o 20 horas, sin incentivos por ventas, los domingos pagados a precio de día normal y sin plus por antigüedad. Y es que teniendo en cuenta el incremento del precio de la vida, difícilmente nadie ya viva por su cuenta o compartiendo en familia, puede alcanzar a pagar un alquiler o hipoteca, alimentación, luz, calefacción y demás recursos básicos con esas condiciones salariales. Y el problema ya no es que se trabaje poco, ya que nunca defenderemos trabajar más horas para generar plusvalía a quien nos chupa la sangre, sino que deben reclamarse unos salarios dignos y acordes al precio de la vida.

Inditex tiene 165.000 trabajadoras en el Estado español, y algo más de 1.500 tiendas tras haber cerrado 144 establecimientos en el 2021. En los primeros nueve meses del año 2022 obtuvo un beneficio neto de 3.095€ millones, un 24% más en comparación con el mismo periodo en 2021. En el resto de Europa tuvo una notable subida en las ventas del 46,3%, seguida de América, con un incremento del 20,1%, y Asia con un 19,4% Esto refleja en este emporio la mentalidad de cómo opera el sistema capitalista sobre nuestras vidas, procurando generar la mayor rentabilidad posible para unos privilegiados, a costa de amenazar y explotar las vidas de la clase obrera. Mientras Amancio Ortega se pasea en su yate, los medios de comunicación blanquean sus negocios presentándole ante la sociedad como el buen patrón.

Tras el ejemplo de Galicia, las trabajadoras de otros territorios del Estado español, iniciaron una huelga el día que comenzaban las rebajas el pasado 7 de enero, se concentraron en varias ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia o Logroño. Las trabajadoras están decididas a continuar su lucha tras el pacto infame firmado por CCOO y UGT, que lo han vendido como un triunfo, y ni siquiera apoyaron a las trabajadoras en las movilizaciones. Estas burocracias sindicales son mayoritarias en la cadena Inditex, con la que tienen sellados una serie de acuerdos para tender siempre hacia una conciliación favorecedora a los intereses empresariales, y nunca de sus trabajadoras. Y es que lo logrado por las trabajadoras de A Coruña ha sido la victoria que se necesitaba como referente para aumentar la intensidad de las luchas, una chispa que debe extenderse. Seguiremos con atención la huelga convocada por CGT y otras organizaciones de las trabajadoras de tiendas de Inditex que han tomado el camino de la movilización contra las negociaciones por arriba.

Sindicatos combativos, asambleas autónomas, grupos de apoyo laboral y demás organizaciones sociales tienen pendiente coordinar luchas para impedir que la patronal siga comiendo terreno a nuestros derechos laborales. Porque los sueldos nos están costando la vida, y no logramos romper la balanza y el pacto atenazado por burocracias sindicales que solo defienden a la clase privilegiada. Una de las claves pasa por forjar espacios amplios de decisión y organización de las trabajadoras en lucha que rompan los marcos impuestos desde esas burocracias sindicales. Esta batalla es contra una de las multinacionales insignia del capitalismo español, y para abrir una brecha en la lucha sindical, teniendo incluso la posibilidad de tejer resistencias con trabajadoras de otros países esclavizadas por Amancio Ortega y su explotación laboral sin escrúpulos.

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